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10 Pasos para ser feliz en el trabajo

Para lograr la felicidad en el trabajo se necesita, en primer lugar, tener una actitud positiva y un corazón abierto al aprendizaje.

A menudo nos topamos con situaciones laborales agradables y otras no tanto. Esta última, pudiera llegar a derribar nuestro día de una manera tan pesada y contundente como si se tratase de un bloque cayendo de un décimo piso. Cuando eso ocurre, pudieran surgir varias hipótesis en nuestra mente que nos lleven a pensar que no estamos en el trabajo adecuado.

Sin embargo, aunque el ambiente no sea el mejor de todos y el día a día un ajetreo constante, es importante saber que en cuanto a la felicidad laboral eres tu propio jefe. ¡Tú mandas! nadie tiene el poder sobre ti en cuanto a este tema a menos de que se lo permitas.

Afortunadamente existen algunos pasos que podemos seguir para que nuestro día en el trabajo mejore progresivamente.

Antes del trabajo:

1- Establece una intención

Una buena actitud comienza desde la intención. Cuando interiorizamos pensamientos positivos y proyecciones factibles -al iniciar la mañana- es muy probable que mantengamos la mente fresca y libre de los ataques que podamos recibir durante el resto del día.

Es de esperarse que quieras tener la mejor actitud y llegue una persona a intentar arruinar tus intenciones con sus malas acciones. ¡No es el momento de rendirse! Aún hay mucho por dar y enseñar. Muchas veces somos nosotros mismos los que debemos enseñar a los demás a través de una actitud apacible y bondadosa a ser diferentes.

2- Planea la mejor parte

Cuando planificamos la mejor parte de la jornada laboral, lograremos tener una motivación que nos ayude a enriquecer nuestra expectativa. No todo es tan terrible y en la mayoría de los casos existe una solución.

Puedes hacer una lista donde escribas por orden de prioridad qué es lo más importante para ti, cuál es el momento favorito de tu trabajo o incluso qué actividad te gusta más. Cuando eso pase, lograrás ver todo de una manera diferente. A veces es necesario que eso ocurra para mantener un buen estado de ánimo y la motivación necesaria para avanzar.

Cuando inicia la jornada:

3- Imagina lo mejor de ti

Si mantenemos una buena perspectiva de nosotros mismos, lograremos calmar la ansiedad y los nervios al momento de una presentación o incluso en el ejercicio de alguna actividad. Saber en qué somos buenos, nos ayudará a mantener la seguridad del éxito y lo mejor de todo, impedirá que los malos comentarios nos afecten.

Imagina que realizas alguna actividad importante con tu mejor actitud y visualiza tu éxito. Verás cómo todo empieza a cambiar inmediatamente.

4- Activa tu concentración

Evitar las distracciones de cualquier tipo (pequeñas o grandes), vengan de donde vengan, nos permitirá determinar un tiempo de trabajo para completar las tareas más complejas. Establecer prioridades de actividades contribuirá a un mejor desempeño.

Busca opciones que te faciliten la concentración: un par de audífonos, estar en un ambiente neutro (sin tantos elementos), una aplicación para mejorar tu concentración o una motivación en particular pudieran acelerar tu procedimiento.

Durante el día: 

5- Expresa tu reconocimiento

Aunque algunas personas no acostumbren a hacerlo, no se trata de andar adulando a todo el mundo. El reconocimiento laboral va más allá. No es necesario tener el cargo más importante de la empresa para poder hacerlo, puesto que todos necesitan ser motivados y tomados en cuenta.

Si la cultura de honra no forma parte de tu empresa, comienza por ser el primero en agradecer y felicitar a los demás, sobre todo a las personas que trabajan contigo directamente. La interacción o feedback siempre será necesario para que una empresa se mantenga sana.

6- Evita las discusiones

Dicen que para discutir se necesitan dos personas, así que la sabiduría parte desde el momento en que preferimos callar ante una actitud de enfado que recibimos por parte de algún compañero o jefe.

No todos tienen un buen día y pudiera ser quizá uno de los días más grises para esa persona, por lo que optar por responder o devolver el ataque solo traerá tachaduras para el equipo en el que estés trabajando. Reconoce la frustración de esa persona para que no se sienta a la defensiva y ofrece tu ayuda.

7- Conéctate con un amigo

Establecer una amistad en el trabajo ayudará a despejar la mente en los momentos más tensos. Al momento de un break un amigo es justo lo necesario para establecer conversaciones ajenas al ambiente laboral.

Evita rodearte de personas conflictivas que atenten contra tu paz. Socializa con personas que no necesariamente sean de tu equipo de trabajo.

8- Mantén un  buen humor

Sonreír trae grandes beneficios y rompe con todo ambiente de estrés. Existen investigaciones que demuestran que respirar lentamente y sonreír pueden engañar a tu cerebro para tener un mejor humor.

Observa imágenes o videos que te ayuden a ejercitar tu sentido del humor. Relaja tu mente y dispersa los pensamientos negativos con un momento de risa. Comparte chistes y regala sonrisas a los que te rodean.

9- Escribe tus frustraciones

Según diversos estudios que respaldan la idea de plasmar en una hoja los sentimientos negativos que enfrentamos. Relatar si es necesario, los detalles de lo sucedido. Después de haberlo hecho, darse unos minutos para meditar y buscar una solución ayudará a superar las frustraciones.

Escribe lo que quieras y desahógate en una hoja. Por ejemplo, no escribas: “me ignoró”, sino “le envié un correo desde ayer y no me ha respondido” y explica cómo te sientes.

Al final del día:

10- Desconéctate por la noche

Trabajar 7 u 8 horas diarias para luego llegar a casa y continuar trabajando es inhumano. Debemos aprender a establecer límites entre el trabajo y la vida privada. De lo contrario, eso solo garantizará que seamos personas infelices.

Cuando llegues a tu casa, desconéctate del trabajo. Mira una película, sal a pasear, llama a un amigo, comparte con un familiar o haz cualquier cosa menos que tenga que ver con tu trabajo. Evita hablar del trabajo, eso solo te traerá mayor estrés.