Beneficios de ser una persona bondadosa Una sencilla y común imagen de borde

Beneficios de ser una persona bondadosa

Ser bondadoso es beneficioso para los demás, pero más para nosotros mismos, nos permite introducirnos en un círculo virtuoso donde aportamos bienestar y recibimos de retorno lo mismo o inclusive algo mejor de lo que hemos dado.

Probablemente en algún momento de nuestras vidas hayamos presenciado algún acto de bondad e inmediatamente esa misma acción nos haya transmitido paz y felicidad. El sentimiento de hacer lo mismo en un momento determinado, como si se despertara en nosotros la necesidad por hacer sentir bien a los demás.

Estos son algunos beneficios de ser una persona bondadosa: 

  • Desarrolla la paz interior

Cuando somos bondadosos pasamos a un estado de tranquilidad y quietud. Además, logramos un equilibrio emocional favorable, en donde podemos sentirnos bien con los demás y con nosotros mismos.

Se reduce el estrés y nos sentimos en un nivel de autorealización. Lo que nos invita a tener mejores y mayores momentos de meditación y relajación, abriendo el camino para el auto-conocimiento: entender quiénes somos y cuál es el propósito de nuestra existencia.

  • Mejora la percepción

Al ayudar de manera desinteresada podremos reconocer nuestras capacidades y nuestros límites. Disponernos a “dar” no siempre es una tarea fácil. Existen factores que influyen en el desarrollo de esta acción (tiempo, disposición o estado de ánimo) que pudieran desencadenar limitaciones, pero es allí donde el sacrificio y el esfuerzo se hacen determinantes, mejorando nuestra percepción de la vida.

  • Aumentan los niveles de oxitocina

Estudios científicos han demostrado que la también llamada hormona del amor (oxitocina), se produce en la persona que realiza un acto de bondad, en quién lo recibe y en quién lo contempla.

Un estudio que incluyó a un voluntario dentro de una cámara de resonancia funcional magnética, comprobó que la actividad cerebral que se obtiene al realizar un acto de benevolencia, compasión y amor altruista, produce la misma sensación en las desconocidas que en las conocidas. Entendiendo que el resultado de un acto de bondad no influye en la afinidad que tengamos con quiénes lo hacemos.

  • Desarrolla el altruismo

Ofrecer nuestra bondad de manera desinteresada nos acerca más a los demás, genera mayor empatía y nos estimula al perdón.

Al realizar acciones altruistas logramos entender que en la unidad hay armonía, fortaleza y poder. Además, creamos lazos fuertes con las personas. Nos convertimos en seres de luz, llevamos bienestar a los demás y producimos un efecto rebote de felicidad.

  • Renueva la fe

Según el psicólogo y profesor de New York University’s Stern Schoool of Business, Jonathan David Haidt,  los actos de bondad son experiencias de “euforia” que producen una sensación de calor en el pecho. Lo que nos hace imaginar una expansión en el corazón y desarrollar un mayor deseo por ayudar y conectarnos con los demás.

Nuestra fe es renovada porque se eleva el optimismo y la esperanza hacia la humanidad. Generándonos bienestar en los conflictos de la cotidianidad.