Reciclar nos hace personas más felices Una sencilla y común imagen de borde

Reciclar nos hace personas más felices

Debemos aprender a ver nuestro planeta como nuestra casa, y no solo como una campaña bonita o una frase que pondríamos en nuestras redes sociales, sino más bien como si de verdad sintiéramos que es así.

Cuando tiramos un papel de algún alimento en el suelo de la calle, es como si lo lanzáramos dentro de nuestra propia casa. Cuando sacamos la basura a la calle y no nos preocupamos por su destino o porque se rompa y esté por toda la calle, también afecta nuestro hogar, deteriora nuestras calles y le quita lo hogareño.

En cambio, si aprendemos a ser constantes con estos temas y a querer nuestro entorno, poco a poco éste te lo agradecerá, podrás disfrutarlo y te hará sentir pleno y feliz.

Aquí te dejamos algunos tips cotidianos que puedes implementar en tu vida si quieres reciclar y contribuir con el bienestar ambiental:

  1. Reutiliza contenedores de plástico para guardar comida, llevarla al trabajo, organizar objetos, etc. Con esto, evitas que se vayan directo a gigantescos vertederos de basura que en muchos casos están fuera de control y no contribuyen con el bienestar del planeta. Además es una solución para disminuir la extracción de materia prima destinada a la producción de plástico, el consumo energético y los gases con efecto invernadero.
  2. Puedes reducir el consumo y producción del plástico, haciendo conciencia de su verdadera necesidad. Por ejemplo: no pidas pajillas (pitillo, popote) cuando salgas a comer, en cambio, puedes limpiar la lata o simplemente usar un vaso. Si no necesitas cubiertos, o no los necesitas todos, pide solo el que necesites. Son soluciones pequeñas con las que cualquiera puede contribuir.
  3. Si estás consciente de que en tu país no hay buena política ambiental, entonces reduce tu consumo de objetos contaminantes. No compres tantas cosas empaquetadas, en cambio compra cosas orgánicas que no generen estos desechos.

Con pequeñas acciones podemos cambiar al planeta para bien, y así contribuir con nuestro bienestar. No importa que los esfuerzos sean pequeños, no te fijes en su tamaño, pues mínimo es el trabajo de una hormiga y sin embargo con entusiasmo lo hace, más bien, hazle el llamado a tus cercanos para que cada uno contribuya, así cuando nos demos cuenta, tendremos un hormiguero cada vez más limpio y acogedor.