Una vida consciente, una vida feliz Una sencilla y común imagen de borde

Una vida consciente, una vida feliz

Valentina Marín Escrito por: Valentina Marín | Fecha de publicación: 02 de julio de 2018

“La vida es eso que te sucede cuando estás ocupado haciendo otros planes”

 (John Lennon)

La consciencia es el conocimiento que tenemos como seres humanos sobre nuestra propia existencia y sobre nosotros mismos. Cuando logramos traer la atención al momento presente, a lo que está sucediendo en nuestro interior y a nuestro alrededor la mirada se transforma, y es en ese momento en el cual podemos comulgar con nuestra existencia plenamente. Descubrí que la vida sucede cuando pasamos de estar en piloto automático, y nos detenemos para convertirnos en los protagonistas de nuestra propia película.

Vivimos a plenitud cuando tomamos la decisión de dejar de existir para empezar a vivir.

Realmente la vida es un presente continuo compuesto por micro momentos y experiencias; es cuando somos conscientes de esos instantes que son sutiles, pasajeros y silenciosos que ella se nos manifiesta en su máxima belleza y esplendor. He aprendido que es dentro de lo cotidiano y ordinario que el vivir adquiere una dimensión extraordinaria; y si nos ponemos a pensar, la vida se basa y habita en esos espacios y pausas, en esos momentos en los cuales paramos y nos permitimos ser; nos permitimos apreciar y saborear algo tan sencillo como el olor de una flor en el camino.

Viktor Frankl afirmó que “entre el estímulo y la respuesta, existe un espacio. En ese espacio está nuestro poder para escoger nuestra respuesta. En nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y libertad” y es desde esos lugares de pausa en los cuales habita nuestra capacidad para diseñar y crear deliberadamente nuestra vida. Es en esos intervalos y transiciones en donde podemos apreciar y contemplar la maravilla y el milagro de estar respirando en este preciso instante, en este lugar y en este momento. Traer consciencia a lo cotidiano implica conectarnos con el flujo de energía vibrante y vital que nos rodea; implica también que podemos empezar a responder mejor frente a los estímulos externos y situaciones, en vez de reaccionar de una manera impulsiva e inconsciente. Traer consciencia a nuestra vida implica aprender a vivir de una manera sabia e inteligente.

¿Qué podemos hacer para traer más consciencia a nuestro diario vivir? quisiera compartir con ustedes algunas de mis practicas personales y cotidianas que me han procurado mayores niveles de alegría.

El inicio del día es un momento muy importante, pues es cuando abrimos nuestros ojos a un nuevo renacer, a una nueva oportunidad; despertar con conciencia implica traer a nosotros una emoción maravillosa como lo es la gratitud. Muchas veces suena el despertador y saltamos de la cama disparados para dar inicio a la rutina. Lo que podemos empezar a hacer es que apenas abramos los ojos traigamos la atención hacia nosotros mismos, a nuestra respiración y al hecho de haber amanecido un día más con el regalo de la vida; podemos recibirlo con aprecio y agradecimiento e incluso iniciar la jornada con un propósito en mente. Tal vez mostrar aprecio por quienes nos rodean o llevar felicidad a las personas por medio de una sonrisa. Toda la magia reside en tomarnos un minuto para dar gracias, conectarnos con nuestra red interna para empezar el día de una manera deliberada y fieles a quienes queremos ser.

Otra práctica consiste en tomarnos una pausa para respirar. La respiración es sinónimo de vida, sin este sistema no podríamos existir; cuando llevamos nuestra atención al simple acto de respirar estamos generando un espacio de consciencia dentro de nosotros y desacelerando el ritmo del día, para poder entender así cómo nos encontramos en ese momento. Podemos llevar una mano al abdomen y otra al pecho, para sentir cómo va entrando con la inhalación el aire nuevo llenándonos de vida y energía, y cómo en la exhalación el cuerpo y la mente se relajan. La recomendación es realizar de 5 a 10 respiraciones en diferentes momentos del día, para así alimentar tu bienestar de una manera sencilla y práctica.

Otro ejercicio maravillo y muy importante consiste en pausar para permitirnos sentir. En ocasiones pasamos por alto nuestras emociones; ya sea porque no las sentimos o porque preferimos ignorarlas. Este ejercicio nos invita a detenernos en algunos momentos del día y hacernos preguntas como: ¿Qué estoy sintiendo ahora?, ¿Cómo estoy, de verdad? Para con mucho amor y compasión dirigir nuestra escucha y atención a lo que surja, dándonos permiso para nombrar las emociones identificadas y dejarlas transitar por nuestro cuerpo.

Podemos tomar la decisión de culminar nuestros días agradecidos y así entregarnos al sueño de una manera plena y consciente. La recomendación es dejar a un lado los dispositivos electrónicos y llevar a cabo una actividad que nos nutra de dentro hacia fuera para finalizar el día de la mejor forma; puede ser con un buen libro, una meditación, escribiendo un diario de gratitud o con una simple oración.

El verdadero conocimiento y plenitud inician cuando logramos conectarnos con el universo y con nosotros mismos desde un lugar consciente, y así empezamos a cultivar con intención y voluntad nuestra vida y nuestro ser, enfocados a convertirnos en nuestra mejor versión todos los días.

Tu momento es ahora.