A mayor autoestima, mayor salud Una sencilla y común imagen de borde

A mayor autoestima, mayor salud

Autoestima es quererse, apreciarse, valorarse, respetarse, aceptarse… El concepto es muy amplio y puede resultar difícil de evaluar y calibrar, ya que no siempre es evidente cuando una persona se está desvalorizando en algún aspecto de su vida. Sin embargo, podemos observar los efectos de la poca autovaloración o de niveles sanos de estima.

Las principales áreas donde se refleja la estima que tiene de sí misma una persona son: el cuidado personal (higiene, salud, arreglo personal, satisfacción de necesidades), los logros (metas, desarrollo profesional, personal), relaciones (con la familia de origen, pareja, hijos, compañeros de trabajo, vecinos) y la espiritualidad o sentido de trascendencia (apreciar la propia vida y tener sentido de trascendencia).

El arreglo personal es una de las principales mediciones de la autoestima, ya que salta a la vista si se ha tomado el tiempo y los recursos necesarios para estar aseado y presentable, para adornarse y cuidarse. Sin embargo, una persona puede estar demasiado atenta a su apariencia física, sin que esto indique que su autoestima esté bien. Cuando se valora solo por la belleza física, por la manera como la verán los demás, es posible que en el fondo no se aprecie; es muy probable que no sienta que tiene un valor en sí misma, sino por lo que piensan y dicen de ella.

Una persona con una autovaloración positiva, precisamente valora sus capacidades y sabe que puede lograr metas y que vale lo suficiente como para buscar su desarrollo. Se ama y sabe que es digno de ser amado y eso se refleja en sus relaciones interpersonales. Siente desde lo profundo de su ser que su vida tiene un sentido, que tiene una razón de ser, aunque no tenga clara su misión de vida; aprecia vivir.

Si aprecia su vida, se provee por lo menos de los cuidados básicos para satisfacer adecuadamente sus necesidades fisiológicas, lo cual se refleja en la salud física. Asimismo, busca atender sus necesidades de afecto y de interrelación, lo cual se manifiesta en su salud psicoemocional.

 Indagaciones

Contestarse algunas preguntas le puede dar idea de cuánto se está apreciando y valorando, y de cómo se está manifestando su autoestima en su salud:

¿Se alimenta bien? ¿Le da importancia a lo que come y a los horarios para hacerlo? ¿Evita dañar su cuerpo con el cigarrillo, demasiado café o bebidas alcohólicas? ¿Se hace un chequeo médico con regularidad o solo acude al especialista en caso de emergencias? ¿Duerme bien? ¿Es “trabajólico” (sufre de adicción al trabajo)? ¿Tiene un amigo a quien contarle sus problemas? ¿Busca momentos de disfrute y relax? ¿Cree que su trabajo es siempre más importante que su vida familiar/personal y su bienestar emocional? ¿Siente que descansar es pérdida de tiempo? ¿Está satisfaciendo sus necesidades de afecto, contacto y de relacionarse? ¿En el fondo de usted, siente que merece atenderse mejor?

Contestarse estas preguntas le puede dar un indicio de dónde introducir cambios para aumentar su autoestima, lo cual también implica conocerse mejor, saber cuáles son sus puntos fuertes y sus debilidades.

Si se cree imprescindible en el trabajo y para los demás, a tal punto de levantarse a trabajar aunque se sienta mal, es probable que no esté valorando su cuerpo, su salud y su vida. Muchas veces, el cuerpo protesta y lo hace descansar tumbándolo con una gripe. Como dicen: el cuerpo grita lo que el alma calla o sofoca. Usted vale por lo que es, no solo por lo que hace.

 

Cuerpo sano, mente sana

La popular frase es “mente sana en cuerpo sano”, que se le atribuye al filósofo griego Platón. Pero bien cabe invertirla, ya que en el cuerpo se manifiesta lo que tenemos en la mente: las creencias conscientes y subconscientes del propio valor, por ejemplo. Si una persona no cree que su vida vale, o que es importante para el universo, para su familia, su comunidad, para ella misma, esa creencia se traducirá en un descuido a la salud o en un manejo inadecuado de sus emociones que le pueden producir enfermedades de todo tipo.

El cuerpo es perfecto para responder fielmente a sus creencias. Eso que tiene en su subconsciente se evidencia en su lenguaje corporal, que representa un alto porcentaje de lo que los demás captan de usted. A su vez, eso que captan influye en la manera como lo tratan, lo cual refuerza sus creencias en cuanto a su propio valor.

 

Acepte su cuerpo

Una de las tareas más difíciles del ser humano es aceptarse en su totalidad; aceptar sus puntos positivos y también los llamados negativos: errores pasados y defectos.

Aceptarse no significa decir “yo soy así y no voy a cambiar, tómalo o déjalo”. Es valorarse y también querer mejorar como persona, sintiendo que su valor va mucho más allá de eso que quisiera cambiar en usted.

Quererse es aceptar su cuerpo. Una cosa es mejorar su aspecto físico (con prudencia, lógica y respeto); otra es no aceptar su color de piel, su tamaño, el peso que tiende a tener, los procesos naturales de cambio. Quererse es aceptar que su cuerpo se puede enfermar, envejecer y perder condiciones, sabiendo que usted sigue siendo valioso como ser humano.

Aceptar su cuerpo es cuidarlo con una alimentación sana, descanso, vitaminas, ejercicios, relax físico y mental.

Usted es importante como persona, su vida tiene una razón de ser; si Dios lo creó significa que es importante.

Piense en grande, cuídese en grande, su grandeza está en ser hijo, hija de Dios, en ser parte de la creación.

 

Por 

Teresa León

@teresaleon