Al rescate del YO Una sencilla y común imagen de borde

Al rescate del YO

Gustavo Beltrán Escrito por: Gustavo Beltrán | Fecha de publicación: 01 de April de 2016

Creo que uno de los grandes retos en tiempos actuales es volver a lo esencial, a lo básico, a lo simple. Basado en la premisa y en la creencia de que “menos es más”, que no necesitamos de grandes casas, del mejor coche, de la mejor marca de ropa, de trabajar en las mejores corporaciones y obtener ese puesto de CEO, y de nada en absoluto que venga del exterior. En ese sentido necesitamos conectar con nuestro interior, con cada una de esas emociones que nadie mejor que nosotros mismos podemos conocer y además reconocer desde que somos niños.

Te invito a hacer un viaje no sólo mental sino también emocional a nuestra infancia, y dedicar unos minutos a identificar qué era lo que te hacía feliz, qué era lo que hacía que salieran risas de tu cara, hasta que se convertían en carcajadas que hacían que te dolieran los músculos abdominales, hasta casi perder la respiración. Te puedo asegurar que esos momentos estaban llenos de simplicidad, de cosas básicas y para la vista de muchos hasta cosas sin sentido. Pero vaya que eran momentos de gloria que ya hoy como adultos hemos perdido y todo por esas presiones sociales, y situaciones externas que alguien o algo nos hizo creer que es lo correcto. O peor aún hemos crecido creyendo que controlamos cosas, situaciones o eventos en nuestra vida y todavía más grave que podemos controlar la vida de las personas que nos rodean.

Hoy en día se habla mucho que la enfermedad del siglo XXI es el estrés y quizás lo has leído mucho y escuchado otro tanto más, pero lo que más está preocupando a la orden de la salud mundial son los colapsos nerviosos que cada día ocurren más, no sólo en puestos de alta dirección sino en posiciones de línea.

De acuerdo a la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el trabajo; el estrés laboral es el segundo problema de salud relacionado con el trabajo más frecuente en Europa. Y esto, en mi opinión se debe a la cantidad de información que el ser humano es expuesto diariamente, y haciendo una analogía sencilla, son como cientos de agujas que producen una batalla campal en la mente y en las emociones de los seres humanos, creando un completo caos internamente por no saber que tomar de toda esa información recibida que un “sistema” nos da acceso a ella, y que además sin darnos cuenta nos hemos hecho responsables de dejar que esas agujas cada vez sean más agresivas a la hora de presentarse.

Piensa por un momento en los roles que juega actualmente una persona promedio; hijo(a), hermano(a), amigo(a), esposo(a), empleado(a), jefe, líder, vecino, etc. Y entonces súmale los medios de comunicación tradicionales, internet y ahora las famosas y adictivas redes sociales. Y cada uno de esos roles y fuentes de información en lugar de ayudarte a regresar a lo básico, le suman mas presión y te alejan del “YO”.

La invitación es la del principio de este escrito. Regresemos a lo básico, a lo sencillo, y con esto no te estoy diciendo que te conviertas en un ermitaño y te metas en una burbuja. Solo te invito a reflexionar y evaluar qué tantas agujas tienes en tu vida, que en lugar de darte la tan ansiada felicidad, te están alejando de ella. Te comparto tres ideas básicas y sencillas para seguir nuestro camino en esta aventura llamada vida, sin buscar la felicidad sino por el contrario viviéndola día a día.

1.- Respira profundamente desde el estómago, al menos por 10 minutos diarios. Te aseguro que te dará claridad en tus pensamientos.

2.- Prioriza de lo más importante a lo menos importante. La clave es reducir el número de crisis que llegan a tu vida.

3.- Agradece más, sonríe más y quéjate menos.

 

Yo apuesto por el rescate del YO. ¿Y tú?

 

Recuerda sonreír en este momento, ¡mañana no sabemos!