El jardinero. Una sencilla y común imagen de borde

El jardinero.

Gordana Biernat Escrito por: Gordana Biernat | Fecha de publicación: 04 de February de 2016

Lo que concibes y crees es lo que recibes.

 

Cuando se pone una semilla de manzana en la tierra se espera que crezca un árbol de manzano, ¿verdad?  No sólo lo esperamos, sabemos que va creciendo. Esto es así porque la naturaleza sigue una ley divina incuestionable. Es por ello que “lo que se siembra se recibe”. Cuando crecemos  parece que olvidamos que nuestros pensamientos son como las semillas en la naturaleza y que nuestros pensamientos son “cosas” en creación. Las leyes que conducen la naturaleza son idénticas a las leyes que rigen el pensamiento. Cada pensamiento es como una semilla que se manifiesta en nuestra realidad. Si tuvieras un jardín ¿no tendrías cuidado de las semillas que siembras?

 

No te gustaría sembrar ortigas y hiedras venenosas, ¿verdad? Bueno, todos los días en nuestra mente estamos plantando subconsciente y conscientemente pensamientos punzantes y venenosos. En lugar de planear nuestro “jardín”, visualizando e imaginando nuestros deseos y sueños, dejamos que las falsas ideas del mundo exterior decidan en lo que vamos a ocupar nuestra mente. Dejamos que otros nos digan sobre qué debemos preocuparnos, a qué debemos tenerle miedo, qué debemos sentir, y por qué debemos llorar. Permitimos que las semillas equivocadas echen raíces mientras ellos nos riegan con aguas de miedo y preocupación. Recuerda, aquello que se centra en tu mente es lo que crece, por ello debes pensar qué tipo de realidad estás cultivando en tu jardín.

 

En realidad no es para nada extraño que nos sintamos como unas  víctimas, sin control alguno de  nuestras propias vidas, porque eso es exactamente lo que sin saber permitimos que los demás hagan:  planificar y diseñar nuestro “jardín”. Cuando elegimos ver nuestra realidad a través del lente de los medios de comunicación, la política y las grandes economías renunciamos a nuestro poder indígena y natural para decidir con qué tipo de experiencias queremos llenar nuestras vidas. Permitimos que fuentes negativas desde el exterior definan nuestro mundo interior.

 

Estamos hechos a imagen de un Dios creador que nos hace creadores creativos. Puesto que estamos creando constantemente nuestra propia realidad, lo menos que podemos hacer es empezar a ser observadores cuidadosos de lo que estamos creando.

 

¿Es tu  jardín un campo personal invitándote siempre al cambio y a ser creativo o es sólo un lugar repetitivo? ¿Eres amable contigo mismo? ¿Puedes relajarte en tu jardín? ¿Es tu jardín un hermoso y exuberante oasis? ¿Tienes tiempo para disfrutarlo? ¿Cómo se expresa el amor en tu jardín? ¿Qué tipo de juegos se están jugando en tu jardín?

 

Eres es el dueño de tus pensamientos, así que ten cuidado con lo que le permites a tu mente, porque crees en  todo lo que te dices a ti mismo.  Eres el encargado de decidir lo que piensas y cómo lo proyectas en tu realidad. Tú eres quien decide que tipo de realidad quieres cosechar  en tu jardín. ¿Van a ser tus miedos y preocupaciones o tus deseos y pasiones?

 

Estás aquí para explorar la belleza de ser un ser humano creativo. Estás aquí para explorar tus deseos y alegrías. Estás aquí para respirar y crecer en tu  propio jardín. Al ser consciente de tu poder de elegir aquello que deseas crear puedes hacer de este jardín tu propio Edén.

 

Tu eres el jardinero, por lo que plantas las  “semillas” de tu pensamiento consciente.