La persistencia del recuerdo Una sencilla y común imagen de borde

La persistencia del recuerdo

Eli Bravo Escrito por: Eli Bravo | Fecha de publicación: 21 de February de 2018

¿Qué tipo de recuerdos están más presentes en tu vida, los buenos o los malos? Si bien cada cabeza es un mundo y la frontera entre bueno y malo es dinámica (e incluso relativa) la pregunta sirve para observar lo que sucede en nuestra mente. En buena medida nuestro bienestar está asociado a los momentos que recordamos y la forma como los valoramos.

Si te fijas bien, constantemente nos armamos historias ancladas al peso e intensidad de los recuerdos. Por ejemplo, no es lo mismo pensar en las divertidas aventuras de unas vacaciones que en los amargos contratiempos que ocurrieron: el cuento que compartes contigo y los demás refuerza la percepción que tienes del pasado y en buena medida determina la valoración que le das a tu vida (o tus vacaciones).

Entonces ¿cuáles momentos tienen mayor peso en tu memoria?

Para algunas disciplinas como la psicología evolutiva la mente funciona cual teflón para los buenos recuerdos y como un velcro para los malos. Según esto, tenemos mas presentes los malos momentos por una razón de supervivencia: nos mantienen alertas y listos para escapar del peligro. Ese era el caso de nuestros ancestros nómadas, siempre bajo la amenaza de depredadores, pues de haber pasado el día soñando con la placidez del arroyo bajarían la guardia y terminarían siendo almuerzo de otro animal. Si bien han pasado miles de años de aquel entonces nuestro cerebro conserva esos circuitos de neuronas. Vistos así, los malos recuerdos nos enseñan y nos protegen.

El premio Nobel Daniel Kahneman tiene otra visión. Él dice que en nuestra mente conviven dos Yo. El primero vive las experiencias del presente y el segundo las guarda en la memoria para luego armar las historias de lo sucedido. Según la intensidad de los eventos y el momento cuando ocurren, el Yo de la memoria les asigna un peso y una valoración. Así, el perder un avión durante las vacaciones soñadas se recuerda como algo mucho mas grave si ocurre al final del viaje que si sucede al comienzo. Y si además hubo que dormir en el piso del aeropuerto la evaluación será mucho peor. Desde esta óptica la evaluación de bueno y malo depende de las percepciones que tenemos “después” de que nos suceden las cosas, y especialmente, como usamos las experiencias pasadas para proyectar el futuro. Alguien que se cuenta a si mismo las malas historias todo el día suele tener una visión del futuro gris y espesa.

Pero hay otros estudios que nos aseguran que olvidamos los malos recuerdos como una estrategia de procesar la negatividad y así adaptarnos a los cambios de la vida con una actitud positiva. Es lo que llaman el Fading Affect Bias, cuando la información de emociones consideradas como negativas se borran mas rápidamente que las positivas.

¿Cuál ha sido tu experiencia?