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Los chakras y su relación con nuestra salud

 

Los chakras son centros que regulan el flujo de nuestra energía vital influyendo en la salud de cada órgano de nuestro cuerpo.

Imagínese que su cuerpo está rodeado e interpenetrado por una energía sutil, la cual es regulada por pequeños remolinos que alimentan a los órganos físicos y a la vez están relacionados con sus pensamientos, emociones y actitudes ante la vida.

Esos remolinos son los chakras, término que en sánscrito significa ruedas o discos. Son vórtices de energías que al girar adecuadamente mantienen el flujo energético necesario para conservar la salud física, psicológica y espiritual del individuo.

Durante miles de años, los sanadores de Oriente han utilizado el sistema de chacra para restablecer la salud. En las últimas décadas, la medicina complementaria y alternativa, y distintas corrientes de desarrollo humano han tomado en cuenta este sistema energético para darle una mayor comprensión a la persona de sus procesos de enfermedad y sanación.

¿Qué es primero? La energía. Los pensamientos y las emociones son parte de su energía sutil; los desequilibrios en ella se manifiestan luego en enfermedades físicas. Al hacer un cambio en sus creencias y miedos, por ejemplo, se modifica el flujo de energía de sus chacras. Al mismo tiempo, modificar la energía en sus vórtices influye en su mente, sentimientos, actitudes y salud física.

Aunque cada caso es particular, hay numerosa información que nos indica qué función cumple cada chakra y los órganos que pueden afectarse cuando su flujo de energía no es el más adecuado.

Si la energía en un chakra gira de forma muy reducida o lenta, o excesivamente rápida y amplia, o si se mueve en el sentido contrario de las agujas del reloj, la persona puede mostrar desequilibrios psicológicos y enfermedades en los órganos relacionados con ese vórtice.

 

Los 7 principales

Si bien se sabe que existen otros vórtices; generalmente, se habla de los principales siete chackas.

El primero es el chakra raíz. Ubicado en la base de la columna, está relacionado con las glándulas suprarrenales, que producen adrenalina, la hormona esencial de nuestra supervivencia. Cuando este chakra está equilibrado, la persona se siente segura de sí misma y de su capacidad de satisfacer sus necesidades materiales. Un bloqueo se manifiesta como falta de energía vital, problemas en los huesos, en las caderas, la sangre y el sistema inmune.

El chakra del sacro es el segundo. Está entre el ombligo y los genitales, es el vórtice sexual. Los órganos reproductores, la vejiga y el intestino grueso están regulados por este chakra, que se ve afectado por el control y la culpa. La capacidad de sentir placer, confiar y tener relaciones de apoyo mutuo benefician este centro.

El tercer chakra es el del plexo solar. Entre el ombligo y la base del esternón. El páncreas, la vesícula biliar, el hígado, el estómago, el intestino delgado y parte media de la columna están vinculados con este vórtice –que es el relacionado con la vida emocional–. La rabia y el miedo, necesidad de controlar, adicción al trabajo, creerse superior; o inseguridad y miedo a estar solo son manifestaciones de desequilibrios aquí.

“Muchas veces, este centro sirve como bloqueo entre el corazón y el sexo. Si estos dos están abiertos y el plexo solar bloqueado, ambos funcionarán por separado; es decir, el sexo no estará profundamente conectado con el amor y viceversa”, señala Barbara Ann Brennan, en su libro Manos que curan.

El cuarto chakra es el del corazón. Rige al corazón, los pulmones, vasos sanguíneos, costillas, pecho, diafragma y la parte superior del esófago. Las personas posesivas o las que no se sienten dignas de recibir amor generalmente  tienen un desequilibrio en este chakra. El deseo de tener una experiencia espiritual al hacer el amor y la capacidad de amar incondicionalmente están asociados a un chacra cardíaco equilibrado.

El quinto chakra es el laríngeo. La tiroides y paratiroides, la boca, oídos, garganta y las vértebras cervicales están regulados por este vórtice. Las personas con bloqueos en la comunicación y la autoexpresión, o las que hablan en exceso necesitan equilibrar este chakra.

El sexto chakra es el tercer ojo. Ubicado encima del entrecejo. Rige la glándula pineal, ojos y cerebro. Las personas muy dogmáticas y autoritarias pueden tener demasiada energía en este vórtice.

El séptimo es el chakra de la corona. Cuando está equilibrado, la persona tiene un claro sentido de la finalidad de la vida y conexión con Dios o con la fuente universal de la energía. El agotamiento crónico, la epilepsia y mal de Alzheimer están asociados a este centro que puede regular cualquier órgano.

Al conocer cuáles son sus tendencias en cuanto a sus actitudes y dolencias físicas, puede atender los posibles desequilibrios en su parte energética.

Los ejercicios físicos, meditaciones, notas musicales, colores y cuarzos pueden ayudar a equilibrar todo su sistema. Pero, sobre todo, un cambio en su actitud y en la visión que usted tiene de usted mismo y de la vida es lo que produce sanación duradera.

Se recomienda buscar la asistencia de un especialista para ayudarse con los chakras. Piense en su sistema de energía como en un río: si coloca rocas, impide el libre flujo de la corriente; si abre mucho, demasiado rápido, puede causar perturbaciones en los vórtices más cercanos. Abrir el corazón, con la intención de equilibrar todo el sistema es una práctica segura y efectiva.

Chakra unificado

Concéntrese en su corazón, imagine que de él sale una onda circular que abarca su garganta y el plexo solar. Respire, lleve el amor incondicional de su corazón al tercer ojo y su chakra sexual, al mismo tiempo. Siga respirando y sienta cómo su corazón abarca su coronilla y su chakra raíz. Lleve su amor a la Tierra y al Cielo, a la vida sagrada en todo lo que existe.

Siéntase parte del amor del universo, como un solo corazón, latiendo al ritmo del Cosmos. Al estar equilibrado, emite una onda que ayuda al equilibrio del planeta.

 

Por

Teresa León

@teresaleon