No condiciones tu felicidad a etiquetas Una sencilla y común imagen de borde

No condiciones tu felicidad a etiquetas

Muchas veces hemos caído en la trampa de pensar que cuando “seamos” flacos o más fuertes seremos felices, pero déjame decirte que esas son solo etiquetas. Nada externo que no ha sido trabajado desde adentro puede darte felicidad por sí solo…

Piensa en retrospectiva y analiza cuántas veces te has dicho algo así, cómo tienes ideas o estructuras mentales que te limitan a ser verdaderamente feliz…

Lo que te dices a ti mismo influye más que cualquier otra cosa

Probablemente si nunca te ha tocado cuestionar tus propios pensamientos tampoco te habrás detenido a pensar en esta máxima de psicología: lo que te dices a ti mismo te influye más de lo que crees. Déjame decirte que eres la persona con la cual más tiempo pasas, “hablas” o te desenvuelves; sabemos que quizás te suena un poco freaky verte como “dos”, o admitir que hay un diálogo interno perenne, pero todos tenemos una idea del “yo” que ha sido creada a lo largo de nuestra vida y que le da forma a nuestra personalidad y acciones en el día a día, la toma de decisiones o cómo nos expresamos frente a otros, a eso nos referimos.

Realmente no prestamos atención a este proceso, que como en los nuevos teléfonos inteligentes trabaja en segundo plano siempre, pero lo que realmente importa es que ahora que algo te ha hecho darte cuenta de que este sistema de autodefinición existe, lo uses a tu favor y no en contra.

Todo ese diálogo interno nos condiciona y nos lleva, o no, a la satisfacción de nuestras necesidades y deseos más profundos, esos que vienen del alma y no del ego.

Muchas veces ese diálogo es negativo sin que nos demos cuenta, nos exigimos más y más cada día y no nos damos el valor por las cosas logradas, pensamos que cuando tengamos un determinado logro o alcancemos determinada meta, estatus, cargo profesional, etiqueta social o incluso determinados objetos es cuando seremos felices; lo que no tenemos claro es que esto no es cierto del todo. Si mágicamente llegases, por ejemplo, a obtener ese ascenso, o a ser delgado de la noche a la mañana sin haber trabajo por ello y haber vivido el proceso, no será posible que eso te haga feliz: llegarás al resultado deseado, pero te darás cuenta de que no te causa la sensación que esperabas, que aún sigue faltando algo, y eso, como dicen por ahí algunos expertos de coaching tiene que ver con la vida que se vive con base en expectativas, en esperar siempre algo, en condicionar el estado anímico a lo que viene de afuera y en hacerte “poseedor” de etiquetas; pero cuando te tienes a ti mismo y sabes con certeza cuáles cosas te hacen realmente feliz en el hoy y el ahora no necesitas disfrazar tus miedos de sentirte bien en condiciones que quizás ves de manera lejana.

Todo lo que tienes hoy es lo que necesitas para llegar al siguiente nivel

Sí, tal como suena. Tú, con tus acciones y pensamientos, te has llevado hasta donde estás hoy, y en este nivel debes trabajar tu consciencia para que con lo que tienes alrededor logres llegar al siguiente grado; ese puesto o cargo en el que estás, esa compañía, y todo lo que eres hoy son las herramientas necesarias. Si te propones ver tu situación como un mero observador externo podrás darte cuenta de que hablo, sé sincero contigo mismo y admite que podrías hacer mejor las cosas con estos recursos que tienes a la mano, y si ya lo estás haciendo pues plantéate tomar las riendas de tus pensamientos conscientemente para que el trabajo realizado dé sus frutos.
No te compares

Es normal que el ser humano tienda a compararse, de hecho esto forma parte de los procesos o técnicas de aprendizaje que tienen que ver con los patrones de imitación cuando somos pequeños; sin embargo, es muy diferente que te pases la vida poniéndote etiquetas negativas cuando te empiezas a comparar con otros. Cada uno tiene su proceso y al compararte solo ralentizas el tuyo, te atrasas y te dejas estancado. Si no reconoces tu potencial y te crees menos no podrás lograr lo que te propones, recuerda que la mente ordena y el cuerpo obedece. Así que cuida ese diálogo interno más que de costumbre.

Vive el presente

Vivir el aquí y el ahora es parte del trabajo para sentirte bien; nota las pequeñas cosas positivas que tienes día a día empezando por la vida cada mañana; piensa en lo que mucho que te agrada disfrutar un helado, un abrazo, una canción, o la compañía de alguien y date cuenta de que esas cosas simples no llevan etiquetas y te hacen feliz, así que no condiciones esta sensación a la fecha en la que “consigas algo”, sino por el contrario, permítete ser feliz en un millón de momentos.

 

Por

Andrea Torres González

@Estilo_Kairós